
Hay géneros de videojuegos que tienen fecha de caducidad, pero hay otros que, como los buenos vinos, mejoran con el tiempo. Los Metroidvania son de esos. Su fórmula de exploración, secretos y habilidades que desbloquean el mapa tiene un sabor que no envejece, creando aventuras que se sienten tan frescas hoy como el día de su lanzamiento.
La cosa es que el nombre del género viene de dos titanes que pusieron las reglas del juego, en una época en la que surgieron diseños legendarios que perduran hasta hoy. A partir de ahí, un montón de desarrolladores han creado joyas que mantienen viva la llama. Aquí te dejamos una lista de 10 Metroidvanias, clásicos y modernos, que se niegan a pasar de moda.
Los padres que definieron el género
Castlevania: Symphony of the Night
Vamos por parte. Si el género se llama "Metroidvania", es en gran parte por esta obra maestra. Symphony of the Night rompió el molde de su propia saga y le dio a los jugadores un castillo gigantesco para explorar con Alucard. Su arte, su banda sonora y su jugabilidad son tan redondos que, aunque no sea el juego más difícil, sigue siendo una experiencia casi perfecta que le da mil vueltas a muchos títulos modernos. No por nada la gente mantiene sus PSP cargadas solo para volver a jugarlo.
Super Metroid
Aquí está la otra mitad del nombre, y con toda la razón del mundo. Para muchos, Super Metroid no es solo un pilar del género, sino uno de los mejores videojuegos de la historia. Es un clásico que nunca ha necesitado un remake porque su diseño original es eterno, un debate que también rodea a otros grandes clásicos de la época. El juego te sumerge en una atmósfera de misterio y soledad, enseñándote sus mecánicas de forma intuitiva, sin llevarte de la mano. Es una clase magistral de diseño de aventuras que, años después, sigue siendo una jugada obligatoria.
La vieja escuela que no pasa de moda
The Messenger
Muchos juegos modernos le rinden tributo a los clásicos, y The Messenger lo hace con una genialidad tremenda. Imagina un Ninja Gaiden de la vieja escuela, pero con el mapa y la exploración de un Metroidvania. Su mecánica principal de saltar entre el presente (estilo 8-bits) y el futuro (estilo 16-bits) es una locura que cambia el mundo frente a tus ojos. Plataformeo preciso, jefes que te hacen sudar y una banda sonora chiptune inolvidable.
Demon's Crest
En la época de los 16-bits, Capcom lanzó esta joya oculta que muchos se perdieron. En Demon's Crest, juegas como Firebrand, un demonio en busca de venganza. A medida que exploras, encuentras blasones (Crests) que te dan nuevas habilidades para volar, trepar y atacar, abriendo el mapa poco a poco. Es un Metroidvania en toda regla, aunque algo rudo por la falta de un minimapa. Su atmósfera oscura y su música lo convierten en una aventura a la que muchos siguen volviendo, a diferencia de otros clásicos de SNES que no han resistido tan bien el paso de los años.
Clásicos modernos que dejaron huella
Hollow Knight
Si hablamos de juegos que empujaron el género hacia adelante, es imposible no mencionar a Hollow Knight. Este título se convirtió en un fenómeno por su estilo de arte único, su combate brutalmente desafiante y su mundo, un reino de insectos bellamente diseñado. Aunque su sistema de mapas puede frustrar al principio, la experiencia es tan profunda y gratificante que se queda grabada en la memoria. Años después, sigue siendo igual de hipnótico.
Axiom Verge
Este juego captura a la perfección esa vibra extraña y misteriosa de los clásicos. Axiom Verge te anima a "romper" el juego para poder avanzar, un giro refrescante en la progresión típica del género. Juegas como Trace, un tipo que despierta en un mundo alienígena y debe encontrar el camino a casa. El hecho de que haya sido porteado a tantas consolas demuestra lo bien que ha envejecido esta aventura, superando por mucho a su secuela.
Para los que buscan un reto con atmósfera
Blasphemous
Si te gusta que los juegos te pongan a prueba y te sumerjan en un mundo oscuro, Blasphemous es para ti. Con una reputación de ser tipo Soulslike, esta aventura te lleva al retorcido mundo de Cvstodia, donde la religión ha convertido a la gente en monstruos. Como el Penitente, tu misión es aniquilar estas pesadillas con tu espada y parries bien calculados. No es un paseo, pero la satisfacción que ofrece es enorme.
Ori and the Blind Forest
No todos los Metroidvanias modernos tienen que ser un castigo. Moon Studios demostró que el género también puede contar historias increíblemente emotivas. Ori and the Blind Forest se siente como una fábula animada clásica, donde controlas a un espíritu guardián que intenta salvar su bosque. Fue revolucionario por su carga emocional, pero su jugabilidad es igual de brillante. Casi una década después, sigue siendo tan entretenido y hermoso como el primer día.
Joyitas para jugar una y otra vez
SteamWorld Dig 2
A veces, la clave del éxito es simplemente perfeccionar la fórmula. Mientras que el primer SteamWorld Dig ya era bueno, la secuela tomó todo lo que funcionaba y lo hizo más grande y mejor. Juegas como Dorothy en busca de Rusty, en una experiencia Metroidvania pura con habilidades geniales y jefes muy locos. Sus gráficos coloridos y su historia sorprendentemente oscura hacen que siga siendo una delicia jugarlo.
Momodora: Reverie Under the Moonlight
Esta es una aventura corta pero potente, diseñada para ser rejugada. Aunque es el cuarto juego de su serie, funciona como una excelente puerta de entrada gracias a su pixel art, su estilo anime y su atmósfera melancólica. Controlas a la sacerdotisa Kaho, que lucha contra una maldición usando un arco y, curiosamente, una hoja como espada. Su corta duración lo hace perfecto para volver a él y descubrir todos sus secretos.
Ahora la pregunta es para ustedes, mi gente: ¿cuál Metroidvania se quedó grabado en su memoria o cuál joyita creen que faltó en esta lista? ¡Los leemos en los comentarios!